12.13.2011

Este adiós, no maquilla un hasta luego. Este nunca, no esconde un ojalá. Estas cenizas no juegan con fuego, esta ciega no mira para atrás. Este notario firma lo que escribo, esta letra no la protestare, ahórrate el acuse de recibo. Estas vísperas son las del después. A este ruido tan huérfano de padre, no voy a permitirle que taladre, un corazón podrido de latir. Este pez ya no muere por tu boca, esta loca se van con otro loco, estos ojos no lloran más por ti. Esta sala de espera sin esperanza, estas pilas de un timbre que se secó. Este helado de fresa de la venganza. Esta empresa de mudanza, con los muebles del amor. Esta campana mora en el campanario, esta mitad partida por la mitad. Estos besos de Judas, este calvario, este look de presidiaria, esta cura de humildad. Este cambio de acera de tus caderas, estas ganas de nada, menos de ti. Este arrabal sin grillos en la primavera, ni espaldas con cremalleras, ni anillos que presumir. Esta casita de muñecas de alterne, este racimo de pétalos de sal. Este huracán sin ojos que lo gobiernen, este jueves, este viernes y el miércoles que vendrá. No abuses de mi inspiración, no acuses a mi corazón, tan maltrecho y ajado que esta cerrado por derribo. Por las arrugas de mi voz, se filtra la desolación. De saber que estos son los últimos versos que te escribo, para decir 'con Dios' a los dos, nos sobran los motivos. Este nido de pájaro disecado, este perro andaluz sin domesticar. Este trono de príncipe destronado, esta espina de pescado, esta ruina de Don Juan. Esta lagrima de hombre de las cavernas, esta horma de zapato de Barba Azul. Que poco rato dura la vida eterna, por el túnel de tus piernas entre Córdoba y Maipu. Esta guitarra cínica y dolorida, con su terco 'knock, knockin on heaven's door, estos labios que saben a despedida a vinagre en las heridas, a pañuelo de estación. Este ladrón aparcado en tu toga, la rueca de Penelope en el Luna Park. Estos celos que sueñan que te desnudan, esta caracola viuda, sin la pianola del mar.


- Y por más que me duela en el alma, hoy te digo adiós. Porque si repetimos la historia, no aprendemos nada. Y yo estoy cansada de recursar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario